Día 7 – Teclados/acordeón (Parte 2)

¿Qué onda? ¿Cómo les va? Les habla Oscar González, tecladista de “Gasparín” banda tributo a “ghost”. Acababa de llegar de un concierto que dí cuando el buen “Jack” me pide que les narre como estuvo la grabación del acordeón en la canción “La maldición de William Kidd”.

Después de unas largas dos semanas de conciertos prácticamente a diario, recibo la noticia de tener la oportunidad de grabar esta rola tan chingona, al escuchar la versión MIDI logro
imaginarme la rola y ver que tenía un enorme potencial y que transmite un poder que te llena de adrenalina para cualquiera que la escuche.
El conseguir el acordeón para la grabación fue un verdadero lío ya que mis horarios eran un poco apretados para ir a recogerlo. Finalmente, el viernes lo conseguí, había sacado en la madrugada del viernes la canción, sin embargo fue en mis teclados en donde lo practique y no directamente en el acordeón, mi conflicto fue volver a acostumbrarme al fuelle del acordeón al practicarla el sábado directamente en el instrumento.

Eran ya las 7 am. del domingo y debía ir al centro a dar un concierto, con dos cambios de vestuario y con el acordeón fue una verdadera aventura atravesar la ciudad con tantas cosas cargando. Al terminar mi presentación ya iba un poco tarde para llegar al estudio de grabación, así que no me cambie el traje formal que llevaba y así atravesé la ciudad en metro hasta el estudio. Llegue en punto de las 3 p.m. al metro Aragón donde “Brócoli” me esperaba. En el camino del metro al estudio “Brócoli” y yo fuimos platicando y diciendo bromas al por mayor, así que a pesar del calor que hacía y la cantidad de cosas pesadas que traía cargando, el camino fue muy ameno.
Llegue al estudio sumamente acalorado y cansado, pero sobre todo sediento, y al llegar vi a mi estimado amigo y hermano Johansson Cisneros. Salude a todos y rápidamente fui a cambiarme por ropa un poco más cómoda. Al salir, el hambre se hizo presente así que paramos actividades para salir a comer unas ricas tortas.

La grabación de los arreglos de Johansson y Jack se estaban retrasando debido a que conforme grababan una sección de la canción, nuevas ideas iban surgiendo, las cuales le daban un toque más épico y sinfónico a la canción.

Finalmente alrededor de las 5:30 p.m. parecía que habían quedado satisfechos con lo grabado por mi amigo Johansson y ahora sí, era mi turno de entrar en acción en la sala de grabación. Los nervios comenzaron a invadirme, pero no al grado de paralizarme, sino de motivarme a hacerlo bien. Ni Jack ni yo habíamos jamás grabado algo con acordeón real, así que la parte de la microfoneada y buscar el lugar donde se le sacara el mejor sonido al acordeón de todo el estudio fue el primer obstáculo que nos topamos al comenzar a grabar. Cuando finalmente logramos acomodar los micrófonos fue momento de comenzar. El metrónomo comenzó a sonar, las pistas del resto de la banda sonaban en los audífonos y solo faltaba mi parte para terminar la sección instrumental de todo el álbum.
El acordeón presentaba diversos problemas, el fuelle cerraba lento y pesado, varias teclas estaban un poco salidas, lo que dificultaba en extremo mi trabajo para grabar. Al estar lento el acordeón no me permitía tocar con la agilidad que me exige la canción, en el intro sobre todo, pese a eso, logramos solucionar el problema y finalmente quedó la sección de acordeón en la canción. Salimos aprox a las 9 p.m. de la sala de grabación, después de terminar de guardar y de que me realizaran la entrevista en video. El viaje en metro fue sumamente divertido, no faltaron las bromas y las idioteces de parte de todos nosotros. Espero tener la oportunidad de seguir colaborando en Shalott ya que es un ambiente excelente y sumamente profesional además de divertido.

Me despido por el momento no sin antes desearles unas felices fiestas y que compren y escuchen el nuevo disco de Shalott: Prima Nocte, próximamente a la venta. Sé que estarán satisfechos de escucharlo así como nosotros lo estuvimos al momento de grabarlo.


Oscar González